Llevo 36 años canalizando, y si algo he aprendido es esto: no hay dos personas que reciban igual. Hay quien escucha, quien siente, quien sueña y quien simplemente sabe. Cuando entiendes cuál es tu forma, todo lo demás empieza a encajar.
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Te lo digo de frente, porque prefiero que lo sepas antes de empezar: esto no es magia y no te voy a prometer milagros.
Es una herramienta para que entiendas cómo te llega a ti lo que llega. Lo que hagas después con esa información, ya es tuyo.
Y cada una recibe a su manera. Estas son sus palabras:
"Puedo decir que siempre siento que no estoy sola, aunque nadie me responda. Me escuchan y me envían sincronías que yo no entiendo. En esta meditación sentí lágrimas brotar por mis ojos y calor en la parte superior. No escuché ningún mensaje: solo me habló mi cuerpo. Seguiré haciéndola sin expectativas, sin forzar. Sé que algo viene."
— Carmen, España"Ayer en la meditación vi una luz blanca y sentí un aire muy frío en mi brazo. Me quedó el brazo frío. Fue algo maravilloso."
— Victorina, Argentina"Era tarde y me sentía muy cansada. Cerca de casa practican el corso y suele molestarme un poco, pero después de hacerla empecé a bailar con los hombros al ritmo de ellos. Me percaté de que estaba bailando sentada. Fue lindo. Hoy la hice de nuevo y sentí un cosquilleo en el brazo y en la pierna izquierda, y vi luces azules."
— Nidia, ArgentinaSi llegaste hasta aquí, algo te trajo. Y eso nunca es casualidad.